Mandala es una palabra de origen sánscrito cuyo significado es «círculo». Muchas han sido las culturas que se han dotado de la idea de transmitir la espiritualidad con la figura del círculo, algo que se repite a lo largo de la historia de la humanidad de forma cíclica y que sigue siendo objeto de máximo interés y estudio. Antes de seguir me gustaría que hecharas un vistazo a las siguientes páginas:

Los mandalas representan el viaje del microcosmos al macrocosmos, de lo infinitamente grande a lo más pequeño. Estas representaciones ancestrales guardan en su interior la simbología esotérica de la perfección del círculo y el mito del eterno retorno.

Origen de los mandalas

En el budismo, los mandalas son representaciones del cosmos realizadas a partir de dibujos geométricos y figurativos de vivos colores. Su estructura atiende a un esquema definido, donde el centro del universo es representado con una esfera inscrita dentro de un cuadrado, de cuyo eje central parte la división del universo-círculo.

En el hinduismo, los yantras, semejantes en la forma circular a los mandalas, también son representaciones geométricas lineales, las cuales hacen referencia a una concepción mental compleja en torno al círculo.

El arte cristiano medieval supo representar a la perfección en los rosetones de sus templos más significativos la concepción del universo, irradiando la luminosidad de sus vidrieras hacia el interior del templo como símbolo de la espiritualidad interior del círculo.

En el mundo andino nos encontramos con las denominadas chacanas, representaciones esquemáticas del hemisferio austral (la concepción del universo conocido para los pueblos de esta zona geográfica).

Su significado (escalera al cielo) y su simbología esquemática nos remiten a la cosmogonía, ciencia que trata del origen y la evolución del universo. El máximo exponente de estas representaciones es la constelación de La Cruz del Sur, también circunscrita a la figura central del círculo.

Por último, los pueblos nativos de América del Norte conservan un tesoro cultural dentro del mundo de los mandalas. Su explicación del universo se representa de esta forma, con un círculo central del cual parten las cuatro plantas que crecen en los cuatro puntos cardinales de su cultura, dejando siempre abierto el círculo hacia el oriente.

Mandalas culturales

En este rango se encuentran los mandalas dedicados a la adivinación de la hora solar o los relacionados con el ciclo de las estaciones del año. Dos claros ejemplos pueden ser el complejo megalítico circular de Stonehenge o el famoso calendario inca.

Como siempre, su rasgo morfológico característico es la representación del círculo dividido en varias partes, cada una enfocando a un punto de la esfera celeste.

Mandalas espirituales

Serían todos aquellos mandalas que desembocan de forma unívoca en la concepción espiritual del universo como una fuerza circular que nunca acaba y que siempre termina por regresar. Se trata de tomar conciencia de un hecho físico: la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

Desde el budismo al cristianismo, pasando por las culturas mesoamericanas o el islam, todas las religiones han hecho uso de los mandalas para reflejar, de una manera u otra, sus rasgos espirituales de forma circular.

Otro tipo de mandalas espirituales se relaciona con las danzas tribales de los indios norteamericanos, las cuales describen con el círculo su conexión con las fuerzas creadoras del universo en relación con los cuatro elementos básicos: tierra, aire, agua y fuego.

Mandalas universales

Otras formas que podríamos calificar como mandalas universales son las obras materiales circunscritas al círculo, como es el caso de la pirámide de Keops (cuyas dimensiones serían imposibles de calcular sin llevar implícito el círculo en su diseño constructivo) o de la mítica ciudad perdida y jamás encontrada de la Atlántida.

Esta última representa la ciudad perfecta, cuyo idílico trazado urbano, descrito por Platón, estaría compuesto por varios círculos concéntricos sobre el océano, en cuyo centro estaría el altar dedicado a la figura de Zeus, el dios principal de la mitología griega.

Características de los mandalas

Es de sobra conocida la capacidad de los mandalas para armonizar nuestro estado de ánimo diario, procurando la unión espiritual entre el cuerpo y la mente. Estas representaciones están constituidas por diferentes materiales como, por ejemplo, arena, pigmentos, tela u otros materiales suscritos cada uno de ellos a una expresión ancestral distinta, aunque todos con el rasgo común del círculo.

Mandalas de arena

Se trata de mandalas realizados con arenas de distintas tonalidades y colores. Determinados pueblos y religiones, como los indios navajo, conservan estas representaciones espirituales en su tradición cultural. En las culturas americanas, este tipo de mandalas (basados en representaciones efímeras de la creación del universo), guardan una estrecha relación con relatos ancestrales.

En los mandalas budistas hechos de arena, los colores están relacionados con las distintas cualidades y virtudes que queremos desarrollar; violeta con la imaginación, azul con la calma, amarillo con la inteligencia, verde con el equilibrio, rojo con el amor, blanco con la pureza y, finalmente, el negro con el miedo.

SI ENCIENDES UNA LÁMPARA PARA ALGUIEN

TAMBIÉN ILUMINARÁ TU CAMINO

Buda, Siddharta Gautama

Mandalas naturales

Se trata de mandalas creados por la propia naturaleza, con el círculo como referente de perfección natural. Se trata de observar en la naturaleza la capacidad para recrear una y otra vez la forma circular y el espacio que equidista de un centro.

Entre los múltiples ejemplos de estos mandalas naturales destacan la célula, los cráteres de los volcanes, los atolones de coral o la forma esférica y perfecta del caracol. En todos ellos vemos como el círculo se repite naturalmente, encajando en el esquema clásico de la perfecta proporción preconizada por Pitágoras (padre del término «filosofía» según la tradición helenística).

Así, podemos concluir afirmando que la tradición de los mandalas va más allá de la simple moda de un regalo o un colgante. Se trata de una forma de expresión espiritual y cultural de primer orden, la cual ha estado y está presente en la mayoría de las culturas y religiones del planeta como una de las formas más representativas de espiritualidad.

Pin It on Pinterest

Share This