Pese a estar presentes de manera habitual en todas partes, el significado real y la utilidad de los Mandalas son los grandes desconocidos para la sociedad contemporánea. A menudo asociados con la cultura hippie y new age, se desconoce que, gracias a su simbología y a su significado trascendental, son una herramienta muy útil para conseguir el equilibrio entre cuerpo y mente.

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¿Qué son los Mandalas?

Los Mandalas son representaciones espirituales, simbólicas y rituales del macrocosmos y microcosmos utilizadas en el budismo. Aunque más adelante veremos algunas similitudes con otras religiones, se trata ilustraciones simbólicas en el arte sagrado, donde se utilizan a modo de diagramas para representar la totalidad del individuo, así como el individuo como parte de un todo mucho mayor.

Estéticamente, se trata de representaciones concéntricas en las que todo gira en torno a un punto, que es el centro o la conciencia que mantiene el equilibrio. Representan el espacio sagrado interior en el que el yo se funde con el todo, dando lugar a una conciencia que mantiene el equilibrio entre los diferentes grados de manifestación y realización.

Los Mandalas son comunes a la tradición budista e hinduísta y, pese a que sus representaciones son ligeramente diferentes, comparten la estructura circular, en torno a la que se crean diversos motivos y figuras geométricas. No existe una manera correcta o estandarizada de dibujar los Mandalas pese a que, según la cultura a la que pertenezcan, sí pueden ser distinguidos por una serie de elementos que los caracterizan.

Otro nexo de unión entre las distintas religiones y representaciones es su uso sagrado, y es que, desde sus orígenes, se ha considerado como un método de meditación y de conexión con un todo superior.

El origen de los Mandalas

Es difícil determinar a cuándo se remontan los Mandalas, ya que la forma circular utilizada con fines espirituales aparece desde casi el comienzo de la historia de la humanidad en bajorelieves en rocas con diseños circulares y espirales.

Sí se tiene constancia de su origen como tal en la India y que el término Mandala viene del sánscrito, que significa rueda o círculo. Es muy común verlos en la iconografía religiosa hinduísta o budista, ya que siempre han sido utilizados en un sentido mágico y ritual con fines sanadores y ceremoniales.

Su llegada a occidente vino de la mano del psicólogo Car Gustave Jüng a principios del siglo XX, ya que recomendaba a sus pacientes colorear y pintar Mandalas para conectar cuerpo y mente y combatir así la depresión, la ansiedad y el estrés. A finales del siglo XX, cuando se populariza el movimiento new age, los Mandalas se vuelven globales y a día de hoy es común verlos en objetos de decoración, artículos de moda e incluso en cuadernos de colorear para adultos.

Los Mandalas en el hinduísmo

En la práctica hinduísta los Mandalas se dibujan a partir de formas geométricas como cuadrados, triángulos y estrellas de seis puntas. Este tipo de representaciones geométricas complejas simbolizan las energías del cosmos y en el tantrismo se conocen con el nombre de Yantras.

Los Yantras representan tres planos: cuerpo, mente y espíritu y suelen ir acompañados de un sonido: el mantra. En el punto central nos encontramos la representación del espíritu, mientras que el círculo representa lo mental y las líneas externas que lo delimitan, el cuerpo y la materia. Gracias a los mantras y los Yantras se puede conectar con la divinidad presente tanto dentro como fuera de nosotros.

Además de los mantras, tanto los colores como la simbología de los yantras tienen un significado común que veremos más adelante.

Los Mandalas en la religión budista

Los Mandalas en la religión budista representan el ciclo de la vida, la rueda que gira, la energía cósmica que rige el funcionamiento de la naturaleza. Se puede decir que, al contrario que el Yantra, que entiende el yo como un todo, el Mandala simboliza la aceptación del yo como un universo propio y a su vez como un componente de un todo mayor.

Su simbología es mucho más ornamental que en el caso de los yantras y utiliza cuadrados y polígonos de lados pares. Se asocia con la energía femenina y actitudes más pasivas, así como con la palabra «hacer», mientras que el Yantra está fuertemente asociado al «cómo».

Tanto los Yantras como los Mandalas tienen en común la intención de acercar al ser humano a un conocimiento más profundo de sí mismo y del papel que juega dentro del cosmos, además pueden ser utilizados para calmar la mente y el mundo emocional.

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Buda, Siddharta Gautama

La geometría sagrada

Los Mandalas pueden ser englobados dentro de la llamada Geometría Sagrada. Se trata de una ciencia que estudia el uso de formas geométricas presentes en la naturaleza con fines religiosos o espirituales. Medidas como la proporción áurea, el número Pi y las formas geométricas (no confundir con figuras) son utilizadas con fines que trascienden lo matemático.

Fue la teósofa rusa Madame Blavatsky quien popularizó la creencia de que la geometría es la quinta llave para explicar la vida y de sus teorías salieron descubrimientos como la secuencia Fibonacci, que explica el crecimiento de las plantas o el estudio del Hombre Vitruviano. Este tipo de descubrimientos se extienden a campos como las matemáticas, la fisiología, la astrología, la metafísica y la propia geometría.

Una de las formas más relevantes de la Geometría Sagrada es la Flor de la Vida que, a base de proyectar puntos en movimientos circulares es capaz de crear patrones de los que se pueden extraer todas las formas geométricas de la naturaleza. Esos patrones son similares a los Mandalas y a menudo se utiliza su representación en dos dimensiones como tales.

Los Mandalas en otras religiones

Como hemos enunciado al principio del texto, se pueden encontrar representaciones similares a los Mandalas en otras culturas y civilizaciones con significados muy similares al significado budista. Algunos de los más populares son:

– La mandorla católica

Su nombre viene del italiano mandorla, que significa almendra. Se trata de un marco en forma oval o almendrada que recubre a personajes sagrados, como Jesucristo resucitado, la Virgen María o algunos santos en el arte románico o bizantino.

En general, se rodea a los personajes con un círculo para representar la esfera celeste y la mandorla tiene esa forma ovalada como dos círculos que se cortan, simbolizando el encuentro del plano físico con el celestial. De esta manera, se utiliza para simbolizar el paso de los vivos al mundo celestial.

– Los rosetones góticos

Una de las representaciones espirituales más similares a los Mandalas son los rosetones de las catedrales góticas. Estos tienen una doble misión: por un lado la función de iluminar el interior de los templos y, por el otro, la simbología religiosa.

– La Chakana andina

También se conoce como la cruz cuadrada y su nombre en quechua significa escalera u objeto a modo de puente, que une. El símbolo representa una escalera de cuatro lados y se utiliza para lograr la unión entre el mundo humano y el mundo divino, el Hanan Pacha.

Aunque su significado más simple es la cruz del sur en mayo y es una referencia al sol, posee también un mensaje más elevado como la unión entre lo alto y lo bajo, la tierra y el sol, lo humano y lo divino.

Como podemos ver, pese a que cada cultura tiene su método particular de representarlo, parece que todas tienen en común con los mantras la simbología del espacio que une lo humano e individual con lo sobrehumano y divino en torno a figuras circulares concéntricas.

Beneficios de los Mandalas para la salud

Como hemos visto superficialmente, el uso de los Mandalas se lleva utilizando en la psicología desde principios del siglo XX. Además, tanto la práctica budista como la hinduísta consideran la observación de los Mandalas como un método de meditación en sí mismo. Más allá de estos beneficios genéricos, los Mandalas actúan favoreciendo las siguientes funciones:

Fomentan la atención y la concentración. Ya sea dibujándolos o solo coloreándolos. Sus formas intrincadas y su diseño concéntrico favorecen a conseguir la atención plena. Como consecuencia, permiten dejar a un lado los pensamientos y dejar fluir la creatividad, dando lugar a un descenso de la ansiedad y el estrés.

En las personas mayores fomenta la estimulación cognitiva, ya sea a través del dibujo como de la técnica del coloreo. Este tipo de técnicas plásticas activas son especialmente recomendables para quienes están empezando a desarrollar alguna demencia y desean ejercitar habilidades como la creatividad, la concentración y la memoria.

Cómo trabajar con Mandalas

Según la técnica desarrollada por Jung, afirmaba que los Mandalas eran la representación de la mente del individuo en su totalidad, es decir, el subconsciente y el consciente. Como tal, crear y colorear estas figuras puede no solo ayudarnos a tener una mejor percepción de nosotros mismos, sino que nos permite ir más allá de la observación consiguiendo la transformación.

Por un lado, como consecuencia de los beneficios citados en el punto anterior, permiten alcanzar un estado de consciencia plena que genera un estado de calma y serenidad y, por el otro, favorece la expresión no verbal, consiguiendo expresar los estados de ánimo , pensamientos e intuiciones que la persona está teniendo en ese momento.

Para trabajar con los Mandalas podemos utilizar tres técnicas diferentes:

– La observación: en un lugar tranquilo y durante unos minutos se pone en práctica una técnica de meditación que utiliza el Mandala como punto de referencia en lugar de la respiración o las sensaciones físicas. Esta observación nos ayudará a alcanzar un estado de paz interior.

– Colorear Mandalas: Existen en el mercado libros con representaciones en blanco listas para colorear, aunque también podemos buscar en Internet los diseños que nos resulten más atractivos e imprimirlos. A medida que vamos coloreando debemos practicar la atención plena, prestando atención a lo que estamos haciendo y cómo los colores van transformando el diseño.

– Dibujar Mandalas: Esta es la práctica mejor para un trabajo personal completo. En primer lugar realizaremos un diseño y lo colorearemos para, posteriormente pasar a la observación. Tras un examen detallado podemos intentar descubrir lo que estamos intentando expresar. Aunque no sea un mensaje evidente, el Mandala tendrá efecto en el inconsciente.

Las mismas formas y colores pueden significar cosas diferentes entre distintas personas e incluso para el mismo individuo en situaciones diferentes. Es importante e igual de terapéutico que, tras terminar el trabajo, se dediquen unos momentos a la observación del mismo.

Simbología de los Mandalas

Pese a que no existe una forma universal de interpretar los Mandalas sí se han sacado algunas conclusiones sobre algunas de las principales formas y colores. Si sientes curiosidad o quieres ayuda para interpretar los tuyos, a continuación encontrarás los más habituales:

Formas

Las formas geométricas representan acciones o estados mentales como, por ejemplo:

Círculo: simboliza el verdadero Yo. Hablamos de nuestra seguridad, del cosmos, del cambio y el movimiento.

Triángulo: es la transformación y la vitalidad. Simboliza la plenitud y la pasión.

Cruz: hace alusión a la toma de decisiones. Se relaciona con los puntos cardinales, la unión de los opuestos y las diferentes direcciones.

Estrella: simboliza la libertad e imaginación y habla de la espiritualidad

Cuadrado: es un símbolo para el equilibrio y la estabilidad. También representa energía y entusiasmo.

Espiral: se trata de un flujo energético con carácter curativo. También simboliza la vitalidad

Laberinto: refleja un periodo de búsqueda interior y la necesidad de encontrar el equilibrio personal.

Pentágono: Utilizado para representar los cinco elementos, refleja poder e inteligencia

Colores

Están asociados con las emociones y pueden tener los siguientes significados:

El azul evoca el deseo de tranquilidad y relajación sin evadirse de la situación actual. Pintar Mandalas en tonos azules ayuda a conseguir equilibrio mental

El rojo sirve para estimular la creatividad y las habilidades personales.

El amarillo ayuda a mejorar el entendimiento y a reafirmar la identidad.

El verde se utiliza para mejorar las relaciones con nuestro entorno y para fomentar la salud física y mental.

Como hemos podido comprobar, la técnica de los Mandalas supone una práctica que, pese a que se puede practicar sin grandes conocimientos, abarca multitud de campos y matices que hacen de su estudio un ejercicio muy interesante que combina multitud de disciplinas.

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